La cámara fotográfica más grande de la Historia

En el siglo pasado, la compañía de ferrocarriles de Chicago diseñó una cámara de fotografía enorme. Los ejecutivos de la compañía querían promocionar "El tren del siglo" en la Exposición Universal de París, pero ironía de la historia al final no fue enviada ninguna fotografía a la Exposición.

Así, la mayor cámara del mundo fue construida en 1900 por George R. Lawrence, en la cuál el fotógrafo podía entrar en su interior de pie y para llevar a cabo una fotografía se requería un mínimo de 15 asistentes. Además, para la fabricación de la parte móvil de la cámara se gastaron 120 kg de goma y cauco, necesitando placas fotográficas de 2.44 metros de altura y 1.06 metros de anchura. El peso de la cinta era de 226 kg y la cámara pesaba 507 kg. El precio total se elevó a 50 mil dólares, una gran suma de dinero para esa época.

Finalmente, la empresa decidió invertir el dinero gastado en un evento sin precedentes, cómo fue obtener la mayor fotografía de la historia. Después de un único disparo, la cámara no se volvió a utilizar y hoy en día es un invento curioso del Siglo pasado.




Nota final: La cámara más grande hasta la fecha es de Rolls-Royce y fue creada en 1959. La longitud de la cámara llega a los 10.68m, con una altura de 2.69m. En 1971, la cámara de mejoró significativamente y su costo llegó a 240 mil dólares, convirtiéndose en la cámara más cara del mundo.

LOS TIZNAOS - Los camiones protegidos de la Guerra Civil Española

La producción propiamente española, ante la escasez de este tipo de vehículos al principio de la guerra civil,  se reduce a un intento de fabricar tanques  en  Barcelona y en Bilbao y a la fabricación de camiones blindados. Estos camiones se fabricaban añadiendo un blindaje artesanal a los vehículos, que fueron llamados por la población "tiznaos" debido a su camuflaje. Se utilizó como base camiones, autobuses, maquinaria agrícola o de obras públicas, y para su blindaje se utilizaron chapas de distintas calidades y grosores. En algunos casos, se llegó incluso a utilizar colchones atados a base de cuerdas en los laterales de los vehículos. En ocasiones se comprobaba la eficacia del blindaje con disparos de fusil, lo cual provocó algún accidente ocasionado por el rebote de los proyectiles. En algunas ocasiones, debido al afán de dotar los vehículos de una mayor protección, se aumentaba tanto el espesor del blindaje que aumentaba demasiado el peso del vehículo, impidiendo de esta manera que el vehículo maniobrara con libertad y limitando mucho su velocidad; de manera que sólo podía desplazarse muy lentamente con marchas cortas y en terrenos totalmente llanos. En combate, los de peor diseño y construcción apresurada, fueron puestos rápidamente fuera de combate; los que fueron construidos con un diseño más estudiado y con mejores medios técnicos, como los construidos por las fábricas de Barcelona, tuvieron una vida más larga, aguantando algunos de ellos los tres años de guerra, bien en el bando en el que fue construido o en el contrario si eran capturados. Claro está que no tuvieron, ni muchísimo menos, tanta importancia  bélica como los blindados rusos, pero la variedad de modelos, la fealdad (casi monstruosidad) fruto de la improvisación y la cantidad de mensajes y siglas de sindicatos con los que iban decorados los hacen sumamente interesantes, no solo de cara a los modelistas, sino también a aquellos amantes de las curiosidades de la Historia.  Es suficiente con observar las fotografías de algunos de estos armatostes para darse cuenta de lo que digo;  valga como ejemplo el camión blindado que encontraron las tropas nacionalistas cuando entraron en Aranda, que a mí personalmente me recuerda a un hipopótamo, o el monstruoso artefacto parecido a un Schneider que circuló en 1936 por las calles de Madrid, posiblemente algún prototipo del tractor blindado Landesa de 1934. La diversidad y extravagancia de muchos de estos artefactos es fruto de las prisas, de la urgencia del momento, que obligó, no sólo a blindar camiones, sino también autobuses y tractores. Algunos de estos vehículos fueron recuperados para sus habituales quehaceres una vez finalizada la guerra, después de librarles del blindaje. Otros pasaron a formar parte del parque móvil de los vencedores, y los más fueron destruidos o resultaron totalmente irrecuperables.

Picasso por Gjon Mili

Gjon Mili, nacido en 1904 en Albania, llegó a Estados Unidos en 1923. Fue uno de los primeros fotógrafos que trabajó con un flash electrónico y luz estroboscópica para crear imágenes que iban más allá de los usos científicos comunes.


Hasta su muerte, en 1984, fue fotógrafo de la revista LIFE, donde tuvo varias oportunidades para fotografiar varias celebridades. Entre ellos, Pablo Picasso. Mili le visitó en dos ocasiones y, en ambas ocasiones, se vio involucrado en imprevistas experiencias creativas. El resultado de la primera visita, en 1949, es una fotografía de Picasso dibujando un centauro con una linterna.  Este dibujo extraordinario es un momento de inspiración de Picasso. Cuando Mili le mostró algunas de sus fotografías de patrones de luz, Picasso reaccionó instantáneamente y dibujo en el aire imágenes con su propio dedo. Aquí están las imágenes de estas reuniones.


La primera fotografía en color

La primera fotografía en color de la historia fue la que tomó el físico James Clerk Maxwell en 1861 famoso por las ecuaciones de Maxwell.

Esta foto está considerada como la primera foto en color de la historia, y se llama Tartan Ribbon. Maxwell le dijo al fotógrafo Thomas Sutton que fotografiará este objeto tres veces, cada una con un filtro de color diferente en las lentes. Las imágenes se proyectaron superpuestas en las misma pantalla con tres poryectores diferentes, cada uno con el mismo color de la lente. De esta forma, se consiguió la primera fotografía en color de la historia.

Actualmente, las tres placas con que se realizaron las fotos se guardan en un pequeño museo en la calle 14 India Street, Edinburgo, la casa donde nació Maxwell. 


La mejor fotografía de la historia del rock

La fotografía muestra a Paul Simonon del grupo punk británico The Clash golpeando su bajo contra el escenario, en el Palladium de Nueva York el 21 de septiembre de 1979. Ha sido reconocida como la imagen emblema del punk y se considera como la mejor foto de la historia del rock.

"Trasmite gran emoción. Ya es una imagen clásica y captura el momento cúspide del Rock & Roll, la pérdida total del control", Paul Du Noyer editor de la revista Q.

Fue elegida como la mejor imagen del Rock & Roll de todos los tiempos por un sondeo realizado por la revista británica Q en la que participaron los 100 mejores cronistas y fotógrafos de todo el mundo. En un principio, ni Paul Simonon ni la fotógrafa Pennie Smith quisieron incluir la foto como portada, esta última argumentando que no era una imagen técnicamente buena. Sin embargo, Strummer el vocalista convenció a ambos para incluirla.  

 

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